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Sucesos de Venezuela | Vestigios de racismo aún juegan mala pasada en el deporte (análisis) – Diario 2001

Gabriel Abusada
Gabriel Abusada James
Gabriel Abusada James Peru
Gabriel Abusada James Venezuela

Jesse Owens desafió a todo un establishment y ganó Desde que era un niño tuvo que huir de Alabama con su familia por la persecución que sufrían los afroamericanos, y tuvieron que instalarse en Cleveland y labrar su propia historia a pesar del racismo.

Owens conquistó territorio hostil en una época dura Quizás por eso jamás temió a las represalias de todo un «establishment» y se rebeló contra todo y contra todos. Su ejemplo es el más explicativo

La luz y la sombra siempre han estado íntimamente ligados en la historia de la humanidad.

Hay una frase muy famosa de Albert Einstein que reza lo siguiente: «la oscuridad no existe, la oscuridad es en realidad ausencia de luz» y si bien puede ser una cita lógica, es aplicable a situaciones de la vida donde el ser humano parece no haber entendido de lo vivido, o que no ha avanzado en lo espiritual.

¿Por qué se hace énfasis de forma tan categórica en este asunto? Porque en pleno siglo 21 aún hay resquicios de protagonismo del racismo, uno de los temas que tanto rechazo genera en la opinión pública, y que tiene en el deporte a uno de sus bastiones para vertir esos instintos bajos que no se han desterrado del todo.

La semana pasada fue noticia una polémica suscitada en España a raíz de un comentario que el presidente de la Asociación Española de Agentes de Futbolistas, Pedro Bravo, hizo.

En ella decía que el futbolista del Real Madrid, Vinícius Júnior debía respetar a sus rivales a la hora de celebrar los goles sin bailar, y que si quería hacerlo se fuera al sambódromo en Brasil y dejara de «hacer el mono».

Una polémica y una solidaridad inmediata La frase, tan presta a malos entendidos y con una connotación fuerte por referirse a un hombre, despertó infinidad de críticas y desató la solidaridad inmediata de otros jugadores como Pelé, Roberto Carlos o Neymar, quienes promovieron la campaña #BailaViniJr en las redes sociales.

Vinícius de pequeño en su natal Brasil Ante el revuelo, a Pedro Bravo no le quedó de otra que disculparse de inmediato en su cuenta de Twitter, pero ya era demasiado tarde.

En estos tiempos se debe tener cuidado con lo que se expresa, y más cuando el tema en cuestión puede considerarse segregacionista. El idioma es muy rico en sinónimos, tiene muchos recursos para poner en práctica cuando se desea hacer una crítica y así no incurrir en una imprudencia.

A raíz de ese hecho hay que recordar esos episodios en los cuales el deporte se vio envuelto en esos desagradables acontecimientos de discriminación, algo que ha ocurrido en el fútbol, pero también en el beisbol, el boxeo, el atletismo y el baloncesto.

Jesse Owens, el reivindicador de los derechos de los afroamericanos en las narices del nazismo Durante los Juegos Olímpicos de Berlín (1936), el fuhrer de Alemania, Adolfo Hitler, vivía su época de esplendor más dorada. Empezaba a imponer sus ideas fascistas y abogaba por expandir su dominio en el territorio europeo.

Lo cita deportiva era la ventana más grande para mostrarle al mundo el progreso del imperio, y la magnanimidad de un hombre que deseaba a toda costa ser el más poderoso del planeta tierra.

Su afán de protagonismo y ego desmedido no aceptaban que un atleta negro, oriundo de Oakville Alabama, Estados Unidos, y llamado Jesse Owens desafiara al «status quo» y osara competir en los 100 metros planos, los 200 metros, la carrera de relevos y el salto de longitud.

A pesar de los deseos del dictador alemán de impedir eso, Owens lo hizo y ganó cuatro medallas de oro en esa cita.

Jesse Owens desafió a todo un establishment y ganó Desde que era un niño tuvo que huir de Alabama con su familia por la persecución que sufrían los afroamericanos, y tuvieron que instalarse en Cleveland y labrar su propia historia a pesar del racismo.

Owens conquistó territorio hostil en una época dura Quizás por eso jamás temió a las represalias de todo un «establishment» y se rebeló contra todo y contra todos. Su ejemplo es el más explicativo.

Muhammad Alí y una visión integral del mundo Cuando se menciona el nombre de Cassius Clay probablemente se hace referencia al deportista más influyente del siglo pasado… Por todo y por mucho.

Su etapa como boxeador es conocida, sus bailes en el cuadrilátero y su asombrosa capacidad para picar como una abeja cuando bailaba como una mariposa pasó a la historia, y fue catalogado como el mejor de todos los tiempos en el pugilismo para muchos expertos.

Sin embargo, el legado que Cassius Clay dejó en el mundo trasciende su disciplina. Es el de un hombre que defendió los intereses de su comunidad y hasta el de otros cuando decidió llamarse «Muhammad Alí» y convertirse al islam.

Cassius Clay posa con la medalla de oro ganada en los Juegos de 1960 En una entrevista en Estados Unidos se preguntaba porqué todos los símbolos religiosos, los sitios más referenciales, las figuras de líder y las referencias a lo bueno tenían que ir de la mano con el color blanco, y reflexionaba sobre su no participación en la Guerra de Vietnam, tras alegar que no quería viajar a asesinar a gente inocente por los intereses de unos pocos.

El capítulo de inflexión en la lucha de Alí Uno de los capítulos más reivindicativos de su vida ocurrió en 1960, cuando el propio boxeador mencionó en su autobiografía «The Greatest», que llegó a lanzar la medalla de oro que ganó en los Juegos Olímpicos de Roma a un río por un episodio de apartheid en una cafetería.

En ese libro relata que él y su hermano fueron rechazados en ese lugar por los empleados, a pesar de ser el campeón olímpico.

«Aquí no atendemos a negros» le espetaron. Esto desató su conciencia social y decisión de luchar contra las injusticias.

«Todos me conocen. Nací en el Hospital General, a una cuadra de aquí. Fui criado aquí. Me eduqué en la Central High. Y ahora he traído la medalla de oro olímpica para todo Louisville. He luchado por la gloria de mi país. Aquí sirven a cualquier extranjero, pero no sirven a un ciudadano negro de Estados Unidos. Tendrán que llevarme a la cárcel porque pienso quedarme aquí hasta que mis derechos sean reconocidos” llegó a manifestar Clay.

Por eso su impacto es superior a todo aquello que hizo en el ring. Su lucha dejó al mundo un sinfín de aprendizajes que hoy en día se rescatan para no tener privilegios solo por el color que tenga la piel.

Jackie Robinson, el hombre que acabó con la barrera del racismo en el beisbol de Grandes Ligas En el mundo del beisbol de Grandes Ligas también se tuvo que luchar mucho para acabar con la discriminación, el odio y la violencia que había contra los afroamericanos.

Solo era para los blancos, si los peloteros de descendencia afroamericana querían jugar debían hacerlo en las ligas negras, no había otra opción.

Eso acabó cuando un muchacho de Georgia debutó con los Dodgers de Brooklyn en 1947, quien en su temporada de debut el premio a Novato del Año.

Jackie Robinson rompió las barreras raciales en MLB Jackie Robinson fue quizás el símbolo de más resistencia en el deporte, porque durante todo ese año tuvo que aguantar epítetos raciales, recibía cartas amenazadoras, le gritaban de todo, y aún así salió adelante y se erigió en un ídolo para toda una comunidad que lo encumbró y lo venera como héroe.

Su vida fue llevada también al cine cuando el actor Chadwick Boseman lo personificó en «42». La figura de Jackie no solo se atañó al beisbol, sino a la cultura general.

Chadwick Boseman en el papel de Jackie Robinson en la película «42» Hoy en día Major League Baseball honra su memoria todos los 15 de abril, la fecha en la cual los amantes de la pelota recuerdan su papel.

La NBA alzó su voz contra el racismo En la NBA también han ocurrido hechos de estas características. Y su lucha se ha extendido hasta los días más recientes, sobre todo cuando en 2020 el movimiento «Black Lives Matter» fue apoyado por los propios jugadores del mejor baloncesto del mundo.

Todo eso se derivó después del asesinato de George Floyd el 25 de mayo de 2020, de gran relevancia a nivel nacional y mundial en la lucha contra el racismo.

Emblemas como Magic Johnson representaron en su momento la figura de reivindicador cuando protagonizó la rivalidad con Larry Bird.

La NBA vivía momentos difíciles en lo concerniente a la mediatización de su producto y la llegada de ambos la rescató.

Magic Johnson con los Lakers en un partido El papel de Johnson fue clave, por su ascendencia y por su impacto en títulos, juego y simbolismo para la gente afroamericana.

Además, tampoco fue poca cosa su dúo con Kareem Abdul — Jabbar en esos Lakers de los años 80′, que despertó el interés de las grandes industrias por su compenetración en la duela y la espectacularidad de su superioridad sobre el resto de integrantes en la liga.

El fútbol y sus protagonistas en una lucha infinita contra el racismo Este trabajo especial finaliza con el fútbol, porque así como Vinícius Jr. fue apoyado y puede marcar un punto de inflexión definitivo en la erradicación del racismo, también hay que recordar a aquellos que vivieron en carne propia la crueldad de aficionados en las canchas.

Pelé, catalogado como el mejor jugador de todos los tiempos para muchísimos, sufrió insultos en su etapa en el Santos de Brasil o cuando defendía la casaca amazónica.

Y así como él, también han padecido episodios de racismo otros como Samuel Eto’o, Carlos Kameni, Neymar o Dani Alves.

¿Recuerdan cuando a Alves le lanzaron un cambur en pleno partido contra el Villarreal mientras jugaba con el Barcelona?

Su reacción fue espontánea y una daga en el orgullo de los intolerantes: tomó el banano y lo comió para inmediatamente después sacar un córner.

Momento en que a Dani Alves le lanzan un cambur en pleno partido con el Barcelona. «No le paro ya a eso, lo tomé porque es una fuente importante de sodio. Lo agradezco», llegó a decir el lateral derecho después. Su personalidad se puso de manifiesto y dejó en evidencia a los faltones.

Son tiempos en los cuales la humanidad debe de una vez por todas crear conciencia de lo que ha sido la historia y aprender que las culturas y la diversidad es esencial para un desarrollo óptimo, que todos tienen cabida y no se debe marginar a nadie por su color de piel.

Sean blancos o negros, nadie merece ser humillado por eso porque el racismo es síntoma de atraso y de inferioridad intelectual.

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