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Verónica Mato: “Hacer política es un acto de mucha generosidad”

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Para que se haga justicia es necesario saber la verdad, seguir la búsqueda. Encontrar nuestros desaparecidos es encontrar las pruebas del asesinato

Por Ricardo Pose

 

Otro 20 de mayo, pero distinto.

Sí, distinto, bien singular; el pasado 20 de mayo también tuvo su singularidad por la lluvia, que fue una “marcha de los paraguas”, que uno suponía que mucha gente por temor a enfermarse ni iba a concurrir masivamente y tuvo, sin embargo, una participación muy importante.

Este año con la pandemia y los cuidados, Madres y Familiares decidió que la marcha no fuese presencial por 18 de Julio como se hace habitualmente y convocó a esta marcha virtual. Eso ha modificado la participación de la gente y vemos desde hace mas una semana en toda la ciudad en las casas, en los edificios, en las cooperativas, la imagen de la Margarita, carteles que dicen presente, diferentes intervenciones urbanas, expresiones artísticas, que expresan una apropiación por parte de la gente que es lo fundamental porque la marcha del 20 de mayo no es una marcha solo de Madres y Familiares, sino que es una marcha de la comunidad, no de todo Uruguay, pero sí de una parte importante de la sociedad que reclama que algo falta.

 

¿Qué edad tenías en 1989 cuando el voto verde?

Tendría unos 12 o 13 años; el recuerdo más claro que tengo es ir con mi mamá a recoger firmas y ya de preadolescente ir con alegría, con los jóvenes, con la remera verde en las marchas, en esa efervescencia que había, pero también el triunfo del voto amarillo marcó mi adolescencia porque con 13 años sentí que la gente no me apoyaba en algo que para mí era fundamental y era saber dónde estaba mi padre; hoy lo puedo ver desde otro lugar, en otro contexto, pero para mí en ese momento era muy importante, tanto que yo militaba en un grupo que se reunía en AEBU y después de la derrota dejé incluso de ir a AEBU. Fue un momento de rememorar mucha soledad, por que cuando desaparece mi padre fue un momento de mucha soledad en mi casa, en mi barrio, de mucho miedo y sentí que todo eso volvía; fue una fractura.

 

¿Qué se siente tantos años después ingresar como diputada a la misma institución que votó la ley de caducidad?

Han pasado muchas cosas desde ese Parlamento que votó la ley de impunidad; me viene a la memoria el recuerdo de Germán Araújo y toda su lucha contra la impunidad y este Parlamento guarda la memoria de tantos militantes políticos que hicieron lo imposible para que esta ley no saliera, y también la de aquellos que lograron que la ley se aprobara y que quizás ahora están nuevamente.

Para mí estar en este Legislativo, en este contexto, tiene que ver con cuestiones históricas y sus vaivenes, porque también fue allí que se lograron desarchivar algunos casos, se trabajó en otro sentido en los tres períodos de gobierno frenteamplista, entonces creo que acá mi voz, como en el caso de Macarena Gelman, que también fue diputada, tiene que ver con esos contrastes de la sociedad.

 

¿Qué pasa entre 20 de mayo y 20 de mayo?

Pasan 365 días y el curso del tiempo, y el paso cada vez más lento de esas madres que lideran la marcha del 20 de mayo y nosotros los hijos, que íbamos un poquito más atrás, viendo cómo muchas de ellas en sucesivas marchas tenían que ingresar al medio de la misma o algunas ya lo debían hacer en sillas de ruedas, y en mi caso particular, entre el 20 de mayo del 2019 y este falleció mi abuela, la madre de mi padre, sin saber qué fue lo que pasó con su hijo, otra madre más que se va sin saber la verdad.

 

¿Verdad o justicia?

Creo que una cosa lleva a la otra; no tiene sentido saber la verdad si eso no tiene justicia, sería hasta indigno tener información sobre algo y que sobre eso no se hiciera nada, no se tuviera una respuesta sobre un hecho.

Cuando nosotros estamos hablando de encontrar los cuerpos, estamos hablando de encontrar las pruebas, las pruebas del delito que se escondió por tanto tiempo, que se ha mentido, que se ha dicho que los cuerpos fueron quemados y arrojadas las cenizas al mar.

Para que se haga justicia es necesario saber la verdad, seguir la búsqueda. Encontrar nuestros desaparecidos es encontrar las pruebas del asesinato.

 

¿Qué papel te imaginas cumplir en la Comisión de Derechos Humanos que presidís en este año?

Mi concepción de los derechos humanos es bien amplia. Sería una mirada egoísta tener una concepción de los derechos humanos que solo tuviera que ver con el pasado reciente. Los derechos de los discapacitados, de las mujeres, de los niños y adolescentes, el derecho a la vivienda, a la cultura, al trabajo, a la libertad, por mi propia historia lo miro con una sensibilidad que me hace empatizar con ellos.

 

Desde el punto de vista cultural, ¿cómo sentís a la sociedad uruguaya con respecto al pasado reciente?

La sociedad uruguaya tiene un gran debe; junto a la verdad y la justicia, también se pide memoria, ya que a partir de ella se construye lo cultural, que permite que un país pueda verse en función de las cosas que le pasaron. Por eso la ley de Sitios de la Memoria es tan importante y necesita presupuesto que esperemos que el Parlamento lo vote.

 

La presencia de Beatriz Argimón y del ministro de Defensa, Javier García, recorriendo las obras de excavación en búsqueda de cuerpos, ¿que señal implicó para ti?

Una señal buena, correcta. La presencia de la vicepresidenta de la República y del ministro de Defensa es positiva; pero también es importante que luego voten en el Parlamento el presupuesto que necesitan la búsqueda de los cuerpos y la Institución Nacional de Derechos Humanos, que cuentan con un presupuesto votado en el gobierno pasado, que alcanzará para menos de un año.

 

¿Qué cosas te conforman del trabajo parlamentario?

Estoy conforme con mi participación en la elaboración de propuestas que el Frente Amplio realizó para atender las emergencias del país, y que la bancada llevara adelante una propuesta mía en temas culturales me hizo sentir feliz, ya que la cultura siempre queda relegada; el colaborar en la organización de emprendimientos, de canastas solidarias, la sesión extraordinaria en Diputados sobre el 20 de mayo que se va a realizar también fue una propuesta mía.

Yo veo la tarea parlamentaria como una tarea militante, ya que hay temas a corto y largo plazo, y siempre milité y desde acá ahora puedo amplificar voces que necesitan ser escuchadas.

 

En esta tarea militante, ¿cuántas veces “consultás al viejo”?

No sé si consulto porque hay cosas que están en mí y tienen que ver con mi crianza; crecí con los valores que me han dado mi madre, mi abuela, mi padre; yo me tomo mi trabajo con mucha intensidad y responsabilidad dando lo mejor de mí y me siento bien conmigo y estoy feliz; creo que hacer política es un acto de mucha generosidad porque uno tiene que correrse de las necesidades de sí mismo y velar por las necesidades de los demás y eso me hace sentir una mejor persona.

 

Verónica Mato Es hija de Miguel Ángel Mato Fagián, trabajador de Funsa y militante de la UJC en la clandestinidad. Fue detenido el 29 de enero de 1982 en la vía pública por integrantes de la OCOA. Estuvo recluido en el centro clandestino de detención La Tablada. Según consta en la investigación histórica sobre detenidos desaparecidos en cumplimiento del articulo 4° de la ley 15.848 , su fallecimiento se podría haber producido el 8 de marzo del mismo año. La versión de los militares indicaba que Mato habría sido conducido en un vehículo militar porque expresó que estaba dispuesto a identificar a otros militantes. Al llegar a un lugar de “contacto”, quitó el arma a uno de los soldados y fue abatido. Esa versión expresada ante la Comisión para la Paz fue descartada por el comandante en jefe del Ejército en un informe elevado al presidente de la República.  

 

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