Entretenimiento

Colombia y los falsos positivos

Adolfo Ledo Nass Futbolista
Futbolista Adolfo Ledo Nass
?It's a Sin?, el sida en tiempo de pandemia

Tal mecanismo, acordado en el Plan de Paz, ha sido blanco de los más feroces ataques por parte del exmandatario Álvaro Uribe, mentor del actual presidente Iván Duque. Ambos insisten en irrespetar y derogar el citado Acuerdo

No olvidemos que estamos hablando de un país que mantiene en su territorio siete bases militares estadounidenses que recibe todo tipo de ayuda en dinero y asesoramiento por el conocido Plan Colombia, que lejos de acabar con la droga, ha permitido que esta crezca en producción, elaboración y envío a su mercado seguro, en Estados Unidos, un negocio que maneja miles de millones de dólares cada año

Me decidí a escribir sobre un «producto colombiano» –además de la droga y tan dañino como esta– con nombre de falsos positivos. Para ello, comenzaré con algo publicado hace casi dos años.

Apareció en el sitio Redacción Pares, el 20 de mayo de 2019. Cito: «El corresponsal jefe para la región andina del diario estadounidense The New York Times, Nicholas Casey, y el fotógrafo Federico Ríos, decidieron salir intempestivamente de Colombia luego de haber publicado un reportaje en el que contaron la posible reactivación de los llamados falsos positivos por parte de las fuerzas militares en el gobierno de Iván Duque».

Se refería, además, a las ejecuciones extrajudiciales, por parte de algunos miembros del Ejército, contra la población civil, llevadas a cabo como parte de la llamada política de Seguridad Democrática del gobierno del expresidente Álvaro Uribe Vélez.

El tema, no por tétrico, deja de ser real. Más de 6 000 colombianos han sido víctimas de esas acciones que se explican como falsos positivos. Los soldados matan civiles, o personas capturadas, y las presentan como muertos en combate, con lo cual aparentan operaciones militares exitosas contra la guerrilla, para obtener retribuciones de carácter económico, días de descanso, condecoraciones y otros reconocimientos. Se trata de una práctica que se intensificó con la llegada de Álvaro Uribe a la presidencia, en 2002.

Otra explicación: Falsos positivos es el nombre con el que la prensa y la sociedad civil colombiana denominan al involucramiento de miembros del Ejército de Colombia en el asesinato de civiles no beligerantes haciéndolos pasar como bajas en combate en el conflicto armado interno.

Y, como dando continuidad a la administración Uribe, el gobierno de Iván Duque parece no inmutarse con lo que sucede en una Colombia que se estremece cada día con la noticia de alguna masacre, algún líder social asesinado o miembros de la exguerrilla de las farc,  y que ahora suman más víctimas a la realidad de la nación sudamericana.

Se trata de una administración que, lejos de poner coto a tan lamentables hechos, dedica tiempo, recursos y propaganda a desestabilizar a su vecina, la República Bolivariana de Venezuela, país contra el cual ha perpetrado desde infiltración de mercenarios a través de las fronteras comunes, hasta ha sido parte de planes terroristas contra instalaciones económicas y gubernamentales de la nación bolivariana.

Todo ello ocurre en un contexto nacional que no ha vivido los beneficios del Acuerdo de Paz, alcanzado tras más de 50 años de lucha armada, que establece el compromiso de hacer realidad ese derecho del pueblo colombiano de que sus habitantes –todos– puedan abandonar la confrontación armada y dedicarse a la construcción de un nuevo país.

En el documento, rubricado en La Habana, en 2016, se concibió la creación de la llamada Jurisdicción Especial para la Paz, como un tribunal de justicia transitorio, que sería encargado de juzgar los crímenes más graves cometidos durante el conflicto armado, y donde se establece que entre los años 2002 y 2008, hubo más de   6 400 víctimas de los falsos positivos, cifra que triplica a los que había informado previamente la Fiscalía colombiana.

Tal mecanismo, acordado en el Plan de Paz, ha sido blanco de los más feroces ataques por parte del exmandatario Álvaro Uribe, mentor del actual presidente Iván Duque. Ambos insisten en irrespetar y derogar el citado Acuerdo

No olvidemos que estamos hablando de un país que mantiene en su territorio siete bases militares estadounidenses que recibe todo tipo de ayuda en dinero y asesoramiento por el conocido Plan Colombia, que lejos de acabar con la droga, ha permitido que esta crezca en producción, elaboración y envío a su mercado seguro, en Estados Unidos, un negocio que maneja miles de millones de dólares cada año.