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Sucesos de Venezuela | Coronavirus: Alemania ya no es lo que era

Las tendencias lucrativas de la pandemia El ciclismo: una moda que nunca pasa La demanda ha sido tal que en verano muchos recibieron su bicicleta pagada con meses de antelación. Según el Instituto Allensbach para la Investigación de la Opinión Pública, el número de personas que andan en bicicleta todos los días ha aumentado del 17 al 22%, en comparación con 2019. Según este estudio, a muchos también les gustaría andar en bicicleta más a menudo después de la crisis

Alemania fue considerada alguna vez el bastión de la eficiencia y la confiabilidad. Los alemanes -así cuenta la leyenda- eran, tal vez, un poco esquivos y faltos de sentido del humor, pero eso sí: eran puntuales y muy organizados. Su bienestar económico estaba basado en miles de medianas y pequeñas empresas, y en un Estado fuerte.

En el centro había una amplia burguesía y la idea del corporativismo, cuya fórmula decía, a grandes rasgos: “Renunciamos a la lucha de clases de tiempos pasados, los conflictos se solucionan de manera pacífica”. A pesar de la fortaleza de los sindicatos, las huelgas no son frecuentes. Como compensación, los ciudadanos tienen participación, en la medida de lo posible, en un bienestar nada escaso.

El cambio comenzó antes del coronavirus ¿Estoy equivocado? ¿O esa sociedad ya es historia debido a la pandemia? El cambio ya había comenzado mucho antes. Las peleas de años por la construcción de una estación subterránea de ferrocarril en Stuttgart y por el nuevo aeropuerto de Berlín eran anticipos de que el probado equilibrio de intereses ya no estaba funcionando bien.

Todavía se notaba el esfuerzo de hacer participar a todos los sectores sociales en la solución de problemas , pero había cada vez más cocineros revolviendo el caldo: el Estado, los gobiernos municipales y regionales, las iniciativas ciudadanas y las asociaciones de expertos. De los viejos tiempos quedaba el empeño de los alemanes, que, cuando inician una tarea, la llevan a cabo concienzudamente.

El aeropuerto de Berlín, el giro energético, el grupo VW El nuevo aeropuerto de Berlín es un buen ejemplo de ello. Con mucho alboroto se previó allí la construcción de un equipo antiincendio, totalmente nuevo a nivel mundial, que luego no funcionó. A eso se sumaron los continuos deseos especiales de la clase política. El resultado: el aeropuerto se terminó de construir hace poco -se inició en 2006- y por un precio mucho mayor que el planificado.

Pero también hubo otras señales: el grupo Volkswagen, el mayor productor de automóviles de Alemania, que cuenta con gran participación estatal, engañó a sus clientes para poder mantener un nivel legal de gases residuales. Y luego, el giro energético, que los alemanes querían realizar con toda excelencia, incluyendo el abandono de la energía nuclear, pero que está estancado.

¿Quién tiene la respuesta? Jens Thurau, de DW.

Y, como si eso fuera poco, ahora llega la crisis del coronavirus. Nadie entiende ya los diferentes conceptos según los cuales las escuelas pueden funcionar en algunos estados, pero siguen cerradas en otros. La canciller, Angela Merkel, evidentemente ya desistió del intento de imponer algo así como unidad en la lucha contra la pandemia. Nos permitimos priorizar a ciertos grupos para que reciban las vacunas -algo típicamente alemán, elaborado exhaustivamente hasta el último detalle, y poco comprensible- y olvidamos encargar suficiente cantidad de vacunas.

Luego, también las dosis de AstraZeneca con las que contamos son tan criticadas por los medios que solo pocos se animan a vacunarse con ellas, a pesar de que está comprobado que son eficaces. ¡Por tantos árboles ya no vemos el bosque!

Los alemanes, demasiado autocomplacientes Mucho de este embrollo tiene causas tradicionalmente conocidas: la educación en Alemania siempre fue área de decisión de los estados federados, y las diferencias, en parte absurdas, en la política educativa y los niveles de educación ya son parte de la cotidianeidad alemana. Sin embargo, se ha hecho la vista gorda porque el país transitó bien por esa forma del federalismo, también antes de la pandemia.

Un año atrás, parecía que los alemanes teníamos la pandemia bajo control. Logramos manejar la crisis financiera y del euro, así como la crisis de refugiados, mejor que otros países. Por eso resonaba hace tiempo una gran autocomplacencia, que, generalmente, provoca que se pierda tiempo. Alemania necesita, para decirlo diplomáticamente, una gran renovación de su red digital. ¿En qué lugar de Europa todavía hay, en 2021, oficinas públicas que transmiten sus cifras de contagios a la capital por fax?

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La receta del norte de Alemania contra el coronavirus Una mirada sincera a la realidad Alemania necesita urgentemente mirarse a sí misma de manera honesta. Esto no es un llamado al autolaceramiento, otra especialidad alemana. Vamos a seguir siendo una de las economías más fuertes del planeta. Nos seguiremos comprometiendo con la cooperación internacional en la lucha contra la pandemia, con la protección del clima y de la paz en el mundo. Todo está bien.

Pero deberíamos cuestionar de vez en cuando nuestra serenidad. Porque ahorrar hasta casi terminar con el Estado para mantener el sagrado “cero deuda” no fue una buena idea. Se apoyó a muchas empresas generosamente en la pandemia. La normativa de trabajo reducido se reveló como un gran beneficio en la crisis. Pero ahora nos olvidamos de lo importante que es contar con fundadores de empresas, con trabajadores autónomos, artistas y trabajadores de la cultura, que, debido a que se trata de un grupo pequeño, apenas es tenido en cuenta. Sin embargo, la burocracia los aplasta.

Más debates sobre nosotros, durante y después de la pandemia Es tiempo de un debate acerca de qué cambios queremos los alemanes después de la pandemia. Una nueva mirada a formas modernas de la autonomía, y el federalismo, allí donde haga falta. Pero deberíamos animarnos a una mayor centralización cuando esta sea necesaria. Y un poco menos de autocomplacencia no nos vendría mal.

(cp/ers)

Las tendencias lucrativas de la pandemia La fuerza está en la calma La fuerte demanda de rompecabezas en la pandemia ha dado al sector un impulso de crecimiento en 2020. En comparación con 2019, las ventas del gigante del sector, Ravensburger, aumentaron un 20%, cifrado en 632 millones de euros. Sus productores vendieron más de 28 millones de rompecabezas, es decir, un 32% más que el año anterior.

Las tendencias lucrativas de la pandemia Una locomotora en el sótano La construcción de maquetas, un pasatiempo muy popular en Alemania, cuenta con destacados fanáticos, como el ministro del Interior, Horst Seehofer, aquí con un tren alemán ultrarápido. El líder del mercado de maquetas de trenes, Märklin, registró en noviembre un 50% más de pedidos que en 2019.

Las tendencias lucrativas de la pandemia El sudor también tiene su precio Quienes mantienen a la gente en forma, hacen dinero. Como los gimnasios también han tenido que cerrar, los precios de los aparatos de gimnasia subieron mucho. Según la Oficina Federal de Estadística, los aficionados al deporte gastaron en diciembre un 13,1% más de dinero en material de entrenamiento que un año antes, a pesar de la reducción del IVA en vigor de julio a diciembre.

Las tendencias lucrativas de la pandemia El ciclismo: una moda que nunca pasa La demanda ha sido tal que en verano muchos recibieron su bicicleta pagada con meses de antelación. Según el Instituto Allensbach para la Investigación de la Opinión Pública, el número de personas que andan en bicicleta todos los días ha aumentado del 17 al 22%, en comparación con 2019. Según este estudio, a muchos también les gustaría andar en bicicleta más a menudo después de la crisis.

Las tendencias lucrativas de la pandemia Paseos y senderismo, una actividad saludable En la pandemia, los paseos por los parajes locales han surgido como la salvación para la salud física y mental. “El senderismo como actividad individual en la naturaleza ha sido impulsado por la pandemia”, dice la Asociación Alemana de Senderismo (DWV). No se puede ganar tanto dinero con la venta de botas de montaña como con las bicicletas eléctricas, pero es suficiente para impulsar las ventas.

Las tendencias lucrativas de la pandemia Y en casa se ponen a trabajar A los alemanes les fascina arreglar y remodelar la casa. Así que no es sorpresa que los mercados de bricolaje estén en auge. El proveedor de artículos de bricolaje Hornbach, por ejemplo, registró un aumento de las ventas del 20,3% en el tercer trimestre del ejercicio 2020/21. Para el conjunto del año, la empresa tiene como objetivo un crecimiento del 13 al 17%.

Las tendencias lucrativas de la pandemia En el sofá, viendo películas y girando dinero a Netflix Y luego están los que no mueven un dedo para construir una maqueta, ni clavan una tabla. Pero incluso los amantes del sofá contribuyen a la economía transfiriendo dinero a un proveedor de streaming como Netflix. Esta empresa anunció que la serie de siete episodios del prodigio del ajedrez “Gambito de la Reina” ya había sido vista por más de 60 millones de personas.

Las tendencias lucrativas de la pandemia Los regalos de Navidad más caros Mucha gente siguió el llamado del simpático señor de la foto, en todo el mundo y también en Alemania. Como no hay otra forma de gastar todo el dinero, tenía que ser un iPhone por Navidad. El resultado: Apple vendió nada más que 90 millones de iPhones en el cuarto trimestre, con lo que las ventas trimestrales superaron por primera vez la marca de los 100.000 millones de dólares.

Las tendencias lucrativas de la pandemia La PlayStation, una adicción entretenida En mis tiempos esto era algo que sólo se hacía cuando loss padres estaban en el cine. Hoy en día, juegos como “Ryse, hijo de Roma” aumentan realmente el producto nacional bruto. Al fin y al cabo, una PlayStation 5 o una Xbox Serie X cuestan dinero.

Las tendencias lucrativas de la pandemia Su plato preferido llevado hasta la puerta de casa No siempre se tienen deseos de cocinar, por eso hay servicios de entrega a domicilio que están creciendo, como la empresa colombo-alemana “Rappi”, presente en varios países de América Latina. Como los servicios homólogos en Alemania, ellos llevan a la puerta de la casa las delicias de algún restaurante, o los últimos medicamentos recetados. 

Autor: Dirk Kaufmann