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Sucesos de Venezuela | La vida de Drew Barrymore: drogas, alcohol y tres divorcios

Vida amorosa

Con tan solo 19 años decidió pasar por el altar con el dueño de un bar. Poco duró. No tardó mucho en conocer al que se convertiría durante unos meses en su segundo marido: el comediante Tom Green. Su vida cambió cuando nacieron sus hijas: Olive y Frankie, fruto de su tercer matrimonio con Will Kopelman. Desde que llegaron al mundo supo que no quería repetir los mismos errores que sus padres cometieron con ella

Drew Barrymore no ha tenido una vida fácil. A sus 46 años la actriz ha tenido que superar grandes dificultades. La que conquistó al mundo con su interpretación de Gertie en ‘ET’ esconde una auténtica historia de superación. Con tan solo ocho años, su madre, Jaid, comenzó a llevarla a fiestas con sus amigos casi a diario después de divorciarse del padre de la intérprete, John Drew Barrymore. Era un alcohólico violento.

Eso le llevó a probar su primera cerveza y a fumar su primer cigarrillo con tan solo nueve años, como así relató la propia Barrymore en sus memorias, ‘Little Girl Lost’. A los once ya era consumidora de marihuana y cocaína. «Nos desmayábamos y nos quedábamos dormidos en el balcón durante horas, y después nos despertábamos con dolores de cabeza monumentales por la combinación del alcohol y de haber estado acostados al lado de los parlantes», narraba.

Con tan solo 12 años tuvo acudir a rehabilitación, aunque sirvió de poco. Un año después era fotografiada por la prensa conduciendo un BMW borracha y drogada junto a una amiga. Viajó desde Nueva York a Los Ángeles después de robarle la tarjeta de crédito a su madre. Se convirtió en otro juguete roto de Hollywood.

Tras el incidente, su madre la internó de nuevo en una institución mental, donde pasó 18 meses: «Eso me dio una disciplina impresionante. Fue como un entrenamiento militar, y fue horrible y oscuro y largo, pero lo necesitaba». Gracias a eso consiguió rehabilitarse.

«Realmente quería limpiarme. No quería convertirme en un cliché. Ya había tenido demasiada severidad en mi vida. Elegí la moderación y el balance», reconocía años después. Fue el momento en el que decidió emanciparse de sus padres para encauzar su vida. Dejó de tener contacto con ellos, aunque no les guarda rencor: «Por poco ortodoxa que haya sido nuestra vida juntas, no le guardo rencor porque me gusta quién soy. Y para eso fue necesario cada paso del camino». Le costó mucho que le tomasen en serio en Hollywood. Pasaron tres años hasta que le dieron una nueva oportunidad en el cine pero al final lo consiguió.

Vida amorosa

Con tan solo 19 años decidió pasar por el altar con el dueño de un bar. Poco duró. No tardó mucho en conocer al que se convertiría durante unos meses en su segundo marido: el comediante Tom Green. Su vida cambió cuando nacieron sus hijas: Olive y Frankie, fruto de su tercer matrimonio con Will Kopelman. Desde que llegaron al mundo supo que no quería repetir los mismos errores que sus padres cometieron con ella.